Preservando el patrimonio histórico con tecnología y seguridad

24/07/2019

Brasil es un país de contrastes. Y no solo por la división de la riqueza entre los estados o las cuestiones sociales. Con su extensión continental, combina edificios tecnológicos y grandes rascacielos, con verdaderas obras de arte arquitectónicas que han resistido el paso del tiempo. Mantener esta convivencia en perfecta armonía conlleva desafíos diarios, que incluyen buscar formas de respetar el pasado, garantizando la seguridad y la funcionalidad del presente.



Esto queda muy claro en el segmento de control de acceso. Equipos utilizados durante décadas en instalaciones de varios tipos, como fábricas, hospitales, escuelas, clubes y grandes edificios, los famosos molinetes son esenciales para el funcionamiento de estos espacios. Pero, cómo implementar algo que pueda cumplir con las expectativas y los más altos estándares sin interferir con el aura y la estructura del espacio?



El secreto radica en un estudio en profundidad previo a cada proyecto. Aunque los equipos se producen en serie y se puede usar en muchas aplicaciones diferentes, es importante que exista una preocupación en comprender el espacio donde se instalarán los dispositivos y cuáles son sus peculiaridades.



Un ejemplo que realmente me gusta citar para dilucidar este tema es la Mansión de las Rosas, en São Paulo. Diseñada por la oficina del arquitecto Ramos de Azevedo a mediados de la década de 1930, la propiedad fue tumbado por el Consejo de Defensa del Patrimonio Histórico, Artístico, Arquitectónico y Turístico (CONDEPHAAT) en 1985 y ha sido restaurada en varias ocasiones. Actualmente conocido como Centro Cultural Casa das Rosas - Espacio Haroldo de Campos de Poesía y Literatura, ofrece una serie de actividades culturales.



En la parte posterior del terreno se construyó en 1990 un edificio comercial, el Parque Paulista, un proyecto diseñado con el compromiso de respetar y mantener las características visuales de la Casa das Rosas.



Con un estilo imponente y todo acristalado, el local fue uno de los precursores de este modelo en la ciudad. La innovación no fue solo en la fachada. El edificio se esmeró en las instalaciones, utilizando tecnologías de vanguardia, como el control de acceso antes mencionado en varios puntos de la unidad. En el caso específico de estos controles, el avance tecnológico está permitiendo la aparición de equipos cada vez más eficientes.



A principios de este año, el edificio experimentó una mayor modernización. En esta oportunidad, un proyecto de control de acceso completo hizo posible la instalación de dispositivos de última generación. Barreras de vidrio, que no requieren contacto con el usuario, aportaron comodidad, seguridad y un aire más moderno. El proyecto fue desarrollado por ingenieros de una de las empresas más tradicionales del segmento, junto con integradores de soluciones. ¿El resultado? Una conexión armoniosa entre tradición y modernidad.



Este es solo uno entre muchos otros ejemplos positivos de edificios que han logrado unir nuevas tecnologías con bellezas tradicionales, respetando el espacio y las características de las obras de otros tiempos. Esto demuestra que la seguridad y la conservación de la historia pueden ir de la mano. Preservar el patrimonio histórico es preservar la cultura y la identidad del país. La construcción de un Brasil moderno debe estar vinculada a la conservación de la memoria, la historia, la modernidad y la seguridad. Todos estos conceptos juntos, caminando lado a lado, permiten ganancias para todos los involucrados.